· Los libros se amontonaban en la mesita de noche, uno encima del otro; una orgía literaria que yacía al lado de donde dormía, donde soñaba. Cada día, uno nuevo, otro viejo. Los devoraba durante el día, sin descanso.
Sus ojos, frenéticos, parecían querer salir de sus órbitas e incrustarse de lleno en aquella vieja historia de piratas. Sus piernas ya no trabajaban; todo aquello que quería lo tenía a su derecha, decenas, cientos de libros nuevos, a estrenar. A su izquierda, historias leídas que nunca olvidará. Su cuerpo supuraba heridas por la falta de movilidad. Su colchón, sucio, mohoso y encharcado por la orina, la anclaba al mundo material que tanto odiaba.
No comía, no bebía, no hacía nada, dejaba hacerse. Tan sólo leía como poseída.
Nadie la echó en falta. Dimitió de su trabajo como camarera. Compró todas las historias que pudo. Ahora, sin dinero y sin cadenas, se batía entre la vida y la muerte, esperando que al morir pudiera penetrar en cualquier fábula, cuento, novela, obra que la hubiera emocionado. No le importaba nada, tampoco sentía nada. Sólo leía.
Y leía, y siguió leyendo; hasta que el príncipe rescató a la princesa, hasta que el malo sucumbió ante el buen protagonista, hasta que el niño dejó de crecer, hasta que la magia existió, hasta que las estrellas estaban tan cerca que podía tocarlas.
Agarró una, y se esfumó entre la oscuridad de la eternidad.
Aitor.
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miércoles, 25 de enero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
Tengo que aprender a sonreír.
De acuerdo a mi entrada anterior, y diversas cosas, debo aprender a sonreír.
Para empezar, debo subir mi autoestima:
· Dibujo bien, no soy una máquina pero soy mejor que la media. Me gusta leer, y he leído mucho, y en este mundo de ignorancia, esto es una virtud. Además, no escribo mal del todo. Tampoco soy una máquina, pero por lo menos no tengo faltas de ortografía (ninguna), y a la gente le suele gustar lo que escribo.
Me gusta el cine, y algo entiendo. No visto mal; desgarbado, sí, pero no mal.
Mis ojos son bonitos, o al menos eso me hacen creer. No soy ningún modelo, claro que no, pero tengo una bonita cara. Me gusta mi nariz, eso sí, es perfecta. Mis orejas son pequeñas, y aunque no me gusten, comprendo que son motivo de risa (de la buena, de la de entre amigos).
Mi cuerpo es... bueno, no es gran cosa. Se me marcan los músculos y eso (aunque sea por la delgadez), pero al menos se me marcan. Además, me apunté el lunes al gimnasio, así que supongo que mejoraré.
Puedo hablar de casi cualquier cosa. Me gusta tener conversaciones interesantes, distintos puntos de vista.
Corriendo soy una máquina. No soy el típico gay locaza plumífera (Kairi, sé que te encanta este término).
He conseguido llegar a la Universidad sin estudiar ni papa, así que, sí, tengo suerte, pero también valdrá un poco mi cerebro, ¿no? No me creo tonto (la mayoría del tiempo, cuando estoy rodeado de mierda, sí). Pienso rápido, puedo reflexionar sobre lo que me parece interesante e importante (otra cosa es mi capacidad para ver lo verdaderamente importante). Soy buena persona (creo). Intento ayudar a los que están a mi alrededor, no soy egoísta, no demasiado. Me gustan mis pies (talla 41-42); siempre hay zapatos de mi talla en las tiendas. Puedo tomar confianzas con la gente, soy sociable (aunque a veces me cueste relacionarme si hay mucha gente junta, la cual no conozco o no sé de qué coño está hablando).
Soy educado, no suelo faltar el respeto a la gente. También suelo pensar bien de la gente.
Me encantan los animales, no me da asquito tocar un bicho ni nada parecido. Mi pelo me gusta.
Soy un crack jugando a videojuegos, soy la ostia. Suelo sorprender de forma positiva con mi actitud, mis manías, mis tonterías (como por ejemplo, mis llaves tienen por llavero un patuco de cuando era pequeño; es original y a la gente le gusta, y a mí, claro).
Intento hacer sentir a la gente de mi alrededor que son importantes, que les quiero. Sé que es importante, y por ello intento, de vez en cuando, tener algún detalle con la gente. Hago buenas fotografías con el móvil.
No es que cocine muy bien, pero cuando lo intento de verdad, suelo tener buenos resultados (aunque también los ha habido desastrosos). Sexualmente, soy insaciable. No sé si esto es bueno o malo. Creo que en este aspecto, soy bueno; normalmente intento que el otro disfrute más que yo. Se podría decir, por ende, que soy sacrificado, y realmente no sé si esto es una virtud o un defecto.
En los Sims 2, hago las mejores casas de toda España (no, miento, demasiada extensión. Pero de la Comunidad Valenciana sí, seguro). No diré nada sobre que la música que escucho es buena o mala, para gustos colores. Pero... no escucho ni a Pitbull ni a Justin Bieber; ¡eso es una virtud claramente!
Hago teatro, creo que actúo bien. Sí, bueno, lo hago. Miento muy bien.
Soy alegre (al menos de cara a la gente), y suelo saber cómo ayudar a la gente. Aprendo rápido a tocar el piano (al menos, Fur Elise y cosas sencillas sencillas [con una mano sólo]). Soy bueno en el futbolín. Sí, claro, a veces pierdo, pero me considero buenecillo. Soy justo (demasiado). Me chifla el esperanto. Me chiflan las palabras, y eso suele agradar a la gente, ya que poca lo hace. Cago rápido y mis pedos no sueltan peste.
Bailo... mejor que la media masculina. Y cuesta fatigarme, tengo buen aguante.
En los Trivial soy bueno. Esto está relacionado con que puedo hablar de todo; tengo cultura.
En general, mi cuerpo y cara no desagrada mucho. Tengo fallos, los cuales no me gusta nombrarlos porque: 1) esto es pa' hablar de virtudes y 2) no gusta hablar de fallos. Pero en conjunto, no soy feo.
No tengo vergüenza, al menos no demasiada. Me importa poco si me ven haciendo el gilipollas en un parque.
Y... no sé qué más, la verdad. (Jejeje, tres palabras monosílabas con acento seguidas, jejeje).
A intentar sonreír, coño.
Para empezar, debo subir mi autoestima:
· Dibujo bien, no soy una máquina pero soy mejor que la media. Me gusta leer, y he leído mucho, y en este mundo de ignorancia, esto es una virtud. Además, no escribo mal del todo. Tampoco soy una máquina, pero por lo menos no tengo faltas de ortografía (ninguna), y a la gente le suele gustar lo que escribo.
Me gusta el cine, y algo entiendo. No visto mal; desgarbado, sí, pero no mal.
Mis ojos son bonitos, o al menos eso me hacen creer. No soy ningún modelo, claro que no, pero tengo una bonita cara. Me gusta mi nariz, eso sí, es perfecta. Mis orejas son pequeñas, y aunque no me gusten, comprendo que son motivo de risa (de la buena, de la de entre amigos).
Mi cuerpo es... bueno, no es gran cosa. Se me marcan los músculos y eso (aunque sea por la delgadez), pero al menos se me marcan. Además, me apunté el lunes al gimnasio, así que supongo que mejoraré.
Puedo hablar de casi cualquier cosa. Me gusta tener conversaciones interesantes, distintos puntos de vista.
Corriendo soy una máquina. No soy el típico gay locaza plumífera (Kairi, sé que te encanta este término).
He conseguido llegar a la Universidad sin estudiar ni papa, así que, sí, tengo suerte, pero también valdrá un poco mi cerebro, ¿no? No me creo tonto (la mayoría del tiempo, cuando estoy rodeado de mierda, sí). Pienso rápido, puedo reflexionar sobre lo que me parece interesante e importante (otra cosa es mi capacidad para ver lo verdaderamente importante). Soy buena persona (creo). Intento ayudar a los que están a mi alrededor, no soy egoísta, no demasiado. Me gustan mis pies (talla 41-42); siempre hay zapatos de mi talla en las tiendas. Puedo tomar confianzas con la gente, soy sociable (aunque a veces me cueste relacionarme si hay mucha gente junta, la cual no conozco o no sé de qué coño está hablando).
Soy educado, no suelo faltar el respeto a la gente. También suelo pensar bien de la gente.
Me encantan los animales, no me da asquito tocar un bicho ni nada parecido. Mi pelo me gusta.
Soy un crack jugando a videojuegos, soy la ostia. Suelo sorprender de forma positiva con mi actitud, mis manías, mis tonterías (como por ejemplo, mis llaves tienen por llavero un patuco de cuando era pequeño; es original y a la gente le gusta, y a mí, claro).
Intento hacer sentir a la gente de mi alrededor que son importantes, que les quiero. Sé que es importante, y por ello intento, de vez en cuando, tener algún detalle con la gente. Hago buenas fotografías con el móvil.
No es que cocine muy bien, pero cuando lo intento de verdad, suelo tener buenos resultados (aunque también los ha habido desastrosos). Sexualmente, soy insaciable. No sé si esto es bueno o malo. Creo que en este aspecto, soy bueno; normalmente intento que el otro disfrute más que yo. Se podría decir, por ende, que soy sacrificado, y realmente no sé si esto es una virtud o un defecto.
En los Sims 2, hago las mejores casas de toda España (no, miento, demasiada extensión. Pero de la Comunidad Valenciana sí, seguro). No diré nada sobre que la música que escucho es buena o mala, para gustos colores. Pero... no escucho ni a Pitbull ni a Justin Bieber; ¡eso es una virtud claramente!
Hago teatro, creo que actúo bien. Sí, bueno, lo hago. Miento muy bien.
Soy alegre (al menos de cara a la gente), y suelo saber cómo ayudar a la gente. Aprendo rápido a tocar el piano (al menos, Fur Elise y cosas sencillas sencillas [con una mano sólo]). Soy bueno en el futbolín. Sí, claro, a veces pierdo, pero me considero buenecillo. Soy justo (demasiado). Me chifla el esperanto. Me chiflan las palabras, y eso suele agradar a la gente, ya que poca lo hace. Cago rápido y mis pedos no sueltan peste.
Bailo... mejor que la media masculina. Y cuesta fatigarme, tengo buen aguante.
En los Trivial soy bueno. Esto está relacionado con que puedo hablar de todo; tengo cultura.
En general, mi cuerpo y cara no desagrada mucho. Tengo fallos, los cuales no me gusta nombrarlos porque: 1) esto es pa' hablar de virtudes y 2) no gusta hablar de fallos. Pero en conjunto, no soy feo.
No tengo vergüenza, al menos no demasiada. Me importa poco si me ven haciendo el gilipollas en un parque.
Y... no sé qué más, la verdad. (Jejeje, tres palabras monosílabas con acento seguidas, jejeje).
A intentar sonreír, coño.
Por todo, y por nada.
Día triste. Hoy no hay ganas de nada; además, la lluvia empeora el día.
Hace días que no escribo nada por aquí, quizás por falta de ganas, de inspiración. De las dos, mejor dicho.
¿Sabéis que me encantaría? Viajar. Irme una semana entera a cualquier lugar del mundo, yo solo.
Quiero disfrutar de la soledad. Necesito reflexionar, encauzar mi vida de nuevo, la cual ahora mismo está patas arriba, indefensa y desprovista de sorpresas.
Anoche escribí esto:
· Acostado en la cama, mirando el teclado como si estuviera al rojo vivo. La persiana deja pasar entre sus rendijas la escasa luz que ilumina cada tanto el portal. La bombilla, de bajo consumo, ilumina poco; casi no consigo ver. Multitud de prendas de ropa yacen en la otra cama, esperando que alguien las cuelgue, las empareje. No hay ganas. De nada.
En mi mesita de noche hay cuatro envases de gelatina vacíos. Creo que es lo único, ahora mismo, que me distrae lo suficiente como para no pensar en nada. Comienzo anclando la cuchara en los bordes del envase, seis veces, para que en el centro quede una pequeña montaña gelatinosa. La tomo con la cuchara, me la como; y vuelvo a repetir la operación. Comer bordes, crear montaña central, comer montaña central. Distrae lo suficiente como para no llorar.
Como una vez dijo Rubén Darío: "Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo; y más la piedra dura porque esa ya no siente".
Hace días que no escribo nada por aquí, quizás por falta de ganas, de inspiración. De las dos, mejor dicho.
¿Sabéis que me encantaría? Viajar. Irme una semana entera a cualquier lugar del mundo, yo solo.
Quiero disfrutar de la soledad. Necesito reflexionar, encauzar mi vida de nuevo, la cual ahora mismo está patas arriba, indefensa y desprovista de sorpresas.
Anoche escribí esto:
· Acostado en la cama, mirando el teclado como si estuviera al rojo vivo. La persiana deja pasar entre sus rendijas la escasa luz que ilumina cada tanto el portal. La bombilla, de bajo consumo, ilumina poco; casi no consigo ver. Multitud de prendas de ropa yacen en la otra cama, esperando que alguien las cuelgue, las empareje. No hay ganas. De nada.
En mi mesita de noche hay cuatro envases de gelatina vacíos. Creo que es lo único, ahora mismo, que me distrae lo suficiente como para no pensar en nada. Comienzo anclando la cuchara en los bordes del envase, seis veces, para que en el centro quede una pequeña montaña gelatinosa. La tomo con la cuchara, me la como; y vuelvo a repetir la operación. Comer bordes, crear montaña central, comer montaña central. Distrae lo suficiente como para no llorar.
Como una vez dijo Rubén Darío: "Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo; y más la piedra dura porque esa ya no siente".
miércoles, 11 de enero de 2012
La piedad de las estrellas.
Me abandoné a mí mismo en el bosque más cercano. Me escondí del cielo donde pude, donde me sentía más culpable. El hueco de un árbol muerto me sirvió como excusa para marchitar mi alma, que se detestaba y se daba la espalda.
Ella murió. La miré, le cogí la mano y le sonreí. Adiós, dije. Después la ahogué con la almohada mientras ella se convulsionaba.
Ya había sufrido demasiado, y más que sufriría; no podía dejarla morir en vida. No había vuelta atrás, el futuro quemaba, como aquella hoguera donde quemé sus fotos.
Lloré, a lágrima viva. Ya no escucharía su risa mientras me decía que todo esto pasaría. Ella era optimista, pero al cabo de los años el hospital se vuelve tan tétrico como un cementerio de cadáveres sonámbulos. Veía la vida volar por la ventana, mientras ella y yo charlábamos sobre nada, sin saber ya qué decirnos para soportar la rutinaria soledad compartida.
Seguí llorando, mientras su voz me perdonaba. La hice callar con un grito, pero ella seguía diciéndome que me amaba, que no me preocupara, que siguiera para delante.
Susurro al oído que era lo que ella quería, pero que nunca tuvo valor para pedírmelo.
Lloré, más fuerte y más alto. Mi estúpida mente intentaba excusarse.
La noche, eterna, bella y cruel, siguió danzando por el ambiente. Las tinieblas cantaban a coro. Mi cárcel vegetal me resguardaba de la felicidad. No entraba ni un soplo de brisa, ni una pizca de luz. Penitencia.
No quería ver las estrellas; eran demasiado hermosas, se parecían tanto a ella.
Si me hubieran visto, me habrían perdonado.
Morí sufriendo, de hambre, de sed, de todo. Daba igual, sólo pensaba en sus ojos. Ahora podré vivir con ella, juntos los dos; he saldado mi deuda.
Aitor.
lunes, 9 de enero de 2012
Parménides ha resucitado.
Alabado sea Parménides, que luchó y se sacrificó por nosotros.
A los pocos días (no llevo la cuenta), resucitó, todopoderoso, ¡Parménides Pantocratos! ¡Viva su almendra mística! ¡Alabado sea Parménides!
Porque esto ya no es un simple club de fans de Parménides; ahora es una religión.
A los pocos días (no llevo la cuenta), resucitó, todopoderoso, ¡Parménides Pantocratos! ¡Viva su almendra mística! ¡Alabado sea Parménides!
Porque esto ya no es un simple club de fans de Parménides; ahora es una religión.
En menos de una semana:
Mi hermano puso Internet en casa. También teléfono fijo.
Al día siguiente, mi hermano se gastó 30€ en una fuente de alimentación para arreglar su antiguo ordenador, roto desde hace 3 años (nos dijeron que era la placa base, es decir, algo muy caro; es decir, 3 años sin usarlo por 30 cochinos euros).
El mismo día, TODOS los Sims 2. Extasiados estamos, 'amos.
Dos días después, mi padre se compró una TV (que es la ostia en cebolla) por la mitad de su precio. ¿Por qué? Porque era la TV de exposición; es decir, la que está en la tienda para mostrar anuncios y demás. Ah, nuestra TV estaba rota (que no es capricho comprar TV nueva).
El mismo día me compro un portátil HP, (la ostia de bueno no, lo siguiente), regalado de precio. 299€. Antes costaba 600 y pico. Hoy mi padre ha visto en MediaMark el mismo ordenador "en oferta" por 399€. Cabe destacar que ya no quedan ordenadores por 299€ en el Corte Inglés, donde lo compré. La gente corre hacia las gangas.
En menos de una semana, todo en mi casa patas arriba. Gracias beca universitaria.
Al día siguiente, mi hermano se gastó 30€ en una fuente de alimentación para arreglar su antiguo ordenador, roto desde hace 3 años (nos dijeron que era la placa base, es decir, algo muy caro; es decir, 3 años sin usarlo por 30 cochinos euros).
El mismo día, TODOS los Sims 2. Extasiados estamos, 'amos.
Dos días después, mi padre se compró una TV (que es la ostia en cebolla) por la mitad de su precio. ¿Por qué? Porque era la TV de exposición; es decir, la que está en la tienda para mostrar anuncios y demás. Ah, nuestra TV estaba rota (que no es capricho comprar TV nueva).
El mismo día me compro un portátil HP, (la ostia de bueno no, lo siguiente), regalado de precio. 299€. Antes costaba 600 y pico. Hoy mi padre ha visto en MediaMark el mismo ordenador "en oferta" por 399€. Cabe destacar que ya no quedan ordenadores por 299€ en el Corte Inglés, donde lo compré. La gente corre hacia las gangas.
En menos de una semana, todo en mi casa patas arriba. Gracias beca universitaria.
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